Croacia, abril de 2021

A finales de diciembre de 2020, fuertes terremotos azotaron varias ciudades cerca de Zagreb. Desde entonces, organizaciones humanitarias ayudan a las personas afectadas por el siniestro.

Uno de nuestros voluntarios se encontraba en el lugar y conocía a los organizadores del voluntariado, así que pudimos contactar con ellos fácilmente y acordar la fecha de nuestra llegada.

El sábado 24 de abril por la mañana, llegamos a la pequeña ciudad de Glina; nos reunimos con la representante de la organización humanitaria y le preguntamos en qué podíamos colaborar; nos dijo que sería de gran ayuda clasificar la ropa donada para poder distribuirla el lunes siguiente.

El área de recepción, por lo general, suele estar bastante desordenada porque son constantes las donaciones que llegan de todo el país y los voluntarios no disponen del tiempo necesario para estar organizando y limpiando esa zona con frecuencia. Por eso, nuestra ayuda en la clasificación fue tan apreciada.

Estábamos felices de poder asumir esta tarea. Nos distribuimos por la carpa y empezamos a clasificar. Finalmente, el inicial desorden quedó transformado en una tienda tipo boutique, muy bien organizada. El nuevo orden trajo algo de tranquilidad. Cuando la representante se acercó a ver, quedó encantada con el trabajo hecho.

Trabajamos tan concentrados que, de repente, nos dimos cuenta de que todo estaba ya clasificado y los estantes llenos. Poco después, llegó la representante para decirnos que terminaban ya por ese día y que podíamos marcharnos.

Más tarde, recibimos un mensaje de uno de los organizadores: “Quiero darles las gracias por su ayuda. Me han contado el enorme trabajo que han hecho. ¡Muchísimas gracias! Saludos a todos y llamen si necesitan algo”. Este mensaje de agradecimiento fue la guinda del pastel de un día, ya de por sí muy gratificante.

Nos sentimos muy agradecidos por esa oportunidad, y esperamos poder servir nuevamente a todos los que lo necesiten.