Ucrania, marzo de 2020

En una reunión que se celebró en enero, los residentes del centro de adultos mayores nos pidieron que les enseñáramos a hacer flores de papel. Así que decidimos dar una clase tal y como hicimos la vez anterior. Las manualidades que los mayores hicieron en la primera ocasión sirvieron para adornar sus propias habitaciones y como regalo para sus parientes y amigos.

Esta vez elaboraron azafranes y decoraron floreros de cristal. Algunos voluntarios trajeron papel corrugado blanco que los participantes ingeniosamente convirtieron en flores y ramilletes.

Los voluntarios estaban felices de poder ayudar a los mayores a crear estas flores por sí solos, y estos eran felices creando ramilletes de primavera. El tiempo pasó muy rápido en un ambiente relajado y acogedor.
Mientras hacían las manualidades, los mayores cantaban sus canciones favoritas en señal de amistad y agradecimiento. Todos hablábamos despacio y con profundidad. Los participantes se turnaban para contar interesantes e instructivas historias sobre sus vidas.
A pesar de que algunos tenían más de 90 años, estaban activos y mostraban predisposición a aprender cosas nuevas.