Ucrania, febrero de 2020

El equipo de administración de un centro para personas sin hogar nos invitó a distribuir comida caliente, té y dulces. Se decidió servir los domingos porque era el día en el que nadie asistía a servir la comida de los huéspedes.
Primero horneamos madalenas y las servimos con el té. Para la elaboración de este dulce elegimos una sabrosa y saludable receta.
En el lugar, todos los huéspedes nos dieron una cordial bienvenida con generosas sonrisas. El equipo de administración nos orientó en el proceso de distribución de los alimentos y nos facilitó conocernos mutuamente. Había muchos adultos mayores entre los huéspedes. Pasamos el tiempo conociéndonos con ligeras conversaciones.
En una de nuestras visitas llevamos de obsequio calcetines de lana hechos a mano. Estos fueron cosidos cuidadosamente y enviados por voluntarios de diferentes ciudades de Ucrania. Los huéspedes quedaron encantados con estas cálidas prendas que les protegen del persistente frío.
En otra ocasión, nuestra visita coincidió con el 8 de marzo: día festivo en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Nos enteramos con antelación de que había diez mujeres entre los huéspedes y les llevamos chocolates como obsequio especial.
La distribución de comida se hizo por tres domingos consecutivos antes de tener que parar debido a la pandemia. Pero queríamos seguir cuidando de las personas. Así que desde mayo hicimos la transición a llevar comida empaquetada que los huéspedes se cocinan ellos mismos.