Eslovenia, Diciembre 2019

En diciembre, los voluntarios organizaron una sorpresa para los residentes de los hogares de ancianos de Nova Gorica y Liubliana. Los preparativos empezaron durante nuestro retiro esloveno de otoño, donde se confeccionaron 47 “aves” y 40 “gusanos” terapéuticos con una tela especial.
Estos animales de peluche se usan para ejercitar y fortalecer los dedos, pues mantener los dedos flexibles es especialmente útil para las personas mayores. También se usan para mejorar la concentración y son terapéuticamente calmantes. Las “aves” y “gusanos” son, además, bastante agradables al tacto y a la vista, lo que puede crear una sensación de bienestar en una persona mayor. Se confeccionaron también 37 paquetes regalo con frutos secos: manzanas, kakis, ciruelas e higos.
El 8 de diciembre de 2019, los voluntarios se encontraron en la residencia de Nueva Gorica. Empezamos visitando a los residentes de los distintos pisos en sus habitaciones y, con dos guitarras en mano, tocábamos y cantábamos para ellos. Y los residentes con nosotros. Lo hicimos durante hora y media y terminamos con dos canciones en la sala principal, donde además dejamos las “aves” para ser distribuidas. Todos quedamos profundamente impactados por esta experiencia.
El 12 de diciembre de 2019, los voluntarios se encontraron en el asilo Dom Tabor, en el piso de demencia. Primero tocamos y cantamos para unos 20 ancianos y un par de trabajadores con la ayuda del ukelele, un instrumento hawaiano, para lo que habíamos practicado con anterioridad. Nos acompañaron tres cantantes y músicos de un grupo folclórico, quienes con una armónica y dos mandolinas complementaron nuestro programa.

Después de un rato, uno de los voluntarios invitó a una anciana al centro del círculo donde estábamos sentados a bailar al ritmo de la música. Pronto se unieron otros voluntarios y ancianos. Al final, casi todos estaban en pie bailando. Seguidamente, uno de nuestros voluntarios, vestido de Santa Claus, distribuyó un paquete regalo de frutos secos y uno de los “gusanos” a cada anciano.

Y cuando la tarde llegó a su fin agradecimos a los ancianos residentes y a los trabajadores el cálido y agradable recibimiento que nos habían dado. Se nos pidió que volviésemos para un programa similar, pues estos encuentros generan momentos de alegría que son muy necesarios para la gente que vive ahí.